Viernes, Dic 12 2008 

INSTITUTO  SUPERIOR  COOPERATIVO

PROYECTO DE FILOSOFÍA  PARA  NIÑOS  Y  JÓVENES

 

III  OLIMPIADAS DE CONOCIMIENTOS FILOSÓFICOS

 

TALLER DE TRABAJO  – CUARTO  BIMESTRE- GRADO  SEXTO

AÑO LECTIVO  2008

Tiempo de realización: __________

  

MAS SE ESTIMA LO QUE CON MAS TRABAJO SE GANA

MAS SE ESTIMA LO QUE CON MAS TRABAJO SE GANA

 

 

 

 

 

Los Juegos Olímpicos Modernos fueron restaurados por el Barón francés Pierre de Coubertine en 1896, en Atenas (Grecia). En la Grecia Clásica los Juegos Olímpicos eran de carácter religioso deportivo y según la leyenda fueron instaurados por Hércules, en la ciudad de Olimpia, en honor de su padre el dios Zeus, señor del Olimpo y rey de los dioses. El pebetero era encendido concentrando con espejos cóncavos los rayos del sol y un atleta recibía la antorcha de los sacerdotes del templo de Zeus Olímpico y a toda carrera llevaba el fuego sagrado al estadio, donde los asistentes aplaudían emocionados. Por los Juegos Olímpicos las guerras se detenían y de toda Grecia iban a Olimpia a rendir homenaje a Zeus, porque el tiempo de la  tregua sagrada había llegado. ¡Los juegos Olímpicos eran una cita con la espiritualidad, la paz y la hermandad en toda Grecia!

 

Nuestro logotipo de este año, elaborado por los estudiantes: Omar Andrés Trujillo Rojas (803) y Juan Pablo Camargo (503),  representa a la lechuza, símbolo universal de la filosofía. En la antigua Grecia se consideraba a la lechuza como la viva encarnación del saber, la diosa griega Palas Atenea llevaba una siempre en su mano derecha y una figura de lechuza aparecía en su escudo de bronce. La lechuza es capaz de volar en la oscuridad y además de eso es capaz de girar su cabeza hasta 270 grados, siendo de los pocos animales capaces de realizarlo.  El legendario poeta griego Homero en la epopeya La Ilíada llama a Palas Atenea “la diosa de los ojos de lechuza”. El templo El Partenón, en la ciudad de Atenas estaba dedicado a dicha diosa. En su interior el escultor Fidias elaboró una imponente estatua de ella hecha de oro y de marfil ante la cual se postraban reverentes los piadosos atenienses.

Explica con tus propias palabras el significado del logotipo de las Olimpiadas de Conocimientos Filosóficos 2008. Ten en cuenta para ello la siguiente información:

 

 

 

Nota: El fuego para los griegos antiguos significaba además la ciencia, el conocimiento y la razón. Cuando el dios Prometeo se robó el fuego de la morada de los dioses (en el Monte Olimpo) y se lo llevó a los hombres; lo que en realidad quiere decir es que le robó la razón a los dioses y se la dio a los hombres. Con  la luz del conocimiento el hombre pudo hacer frente a los animales más poderosos, sin temor a que lo derrotaran. 

 

 

En tu explicación del anterior logotipo, responde las siguientes preguntas: (1) ¿Por qué la lechuza es el símbolo universal de la Filosofía? ¿Cómo es eso? Explicar ampliamente y sustentar. (2) ¿Es cierto lo que decía Aristóteles, que más se estima lo que con más trabajo se gana? (3) ¿Qué otros significados le hallas, además de los ya dados, al logotipo? Explicarlos ampliamente.

 

Explicar en un escrito sustentado de manera amplia y profunda, en tu cuaderno, lo siguiente:

 

1. ¿Qué eran los Juegos Olímpicos en la Grecia antigua?

2. ¿Qué aprendiste del Aforismo Motivante del presente taller? ¿Por qué?

 

PREGUNTAR LO QUE NO SE ENTIENDA

 

 

 

 

 

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APRENDIENDO CON EL RATÓN MIGUEL Viernes, Dic 12 2008 

Ratón Miguelito tú dime ¿qué existe?

¿Qué hay en el mundo? Yo quiero saber…

Yo soy pequeñito y el mundo es muy grande

Hay sol, muchas nubes que a diario se expanden…

Hay flores, montañas, océano y clavel.

 

Ratón Miguelito mi fiel consejero

Que en este Jardín me conduces al bien….

Marchar de tu mano por siempre yo quiero

Al mundo y sus muchos y hermosos senderos

¡Vivir aventuras, saltar y correr!

 

Un día me dijiste en el parque… – ¡Mi niño!

El mundo se extiende del valle hasta el mar…

El mundo es cultivo, sabana y planeta,

Variados países, saber, voltereta

Que gira cual globo que quiere volar.

 

          En este planeta tan bello tú vives

Y viven aquellos que dan lo mejor.

Al pueblo, a la patria, a la escuela, al colegio…

¡Vivir en el mundo es regalo tan regio

Cual bello es saber y aprender con amor!

 

          Ratón Miguelito tú dime… ¿qué es nieve?

¿Qué son las florestas? ¿Por qué hace calor?

          Mi niño, en el mundo no siempre se llueve,

También hay desiertos, calores y breves

Periodos de climas de frutos y flor.

 

El mundo es caldera donde hay abundancia

De suelos y climas, variada estación.

Es bello paisaje que ocupa praderas

Boscajes de hermosa ilusión que veneran

La vida hecha rama, capullo y canción.

 

Ratón Miguelito… si así es mi planeta…

¡Marchemos, vayamos contigo a volar!

Dejemos el aula, volemos cual aves…

Tú llevas mi ser inocente. Tú sabes

Aquello que forma mi ser al jugar!

 

          Ratón Miguelito, feliz compañero

Que marchas conmigo hacia el mundo a aprender…

Marchar de tu mano por siempre yo quiero,

Mirar, ensayar y correr muy ligero…

¡Porque eres la mano que me hace crecer!

 

Nabonazar Cogollo Ayala

Febrero 16 de 2008

MI CORAZÓN Viernes, Dic 12 2008 

(Poema)

 

Mi corazón se congela

Al verte en la pradera

Con tu vestimenta blanca

Desmayas a cualquiera

 

Un copito de nieve cayó en mi corazón

Y tu fuego aviva la pasión

Tú, una estrella de hielo

Fulminas mi recorrido en el cielo

 

Tu vestido blanco cubre el camino

Por el que un día me vieron contigo

Nosotros somos bendecidos por Dios

Y permita que nos casáramos los dos

 

Me gusta ser una estrella que cayó

Una estrella del cielo en tu vestido de terciopelo

Dorado y plateado, así es tu pelo…

 

Tus ojos son dos estrellas

Tus mensajes me los trae el viento

Y me cuidas en la noche oscura

Y estrellada

Daniel Moscoso

 

(Proyecto de Filosofía para Jóvenes – grado sexto – 2006)

 

 

CHISTES Y CHASCARRILLOS Viernes, Dic 12 2008 

1. COPLAS POPULARES COLOMBIANAS

En todos los rincones de Colombia el ingenio popular ha elaborado coplas y versos que aunque se ignore quiénes las compusieron, forman parte de la tradición oral nacional. He aquí algunos ejemplos curiosos:

Esto dijo la viejita
Sembrando sus arracachas…
¿Qué demontres yo no tengo
Que sí tengan las muchachas?
****
En la puerta del infierno
Parió mi suegra.
Veinticinco lagartos
Y una culebra.
****
Meteme tras ´e la puerta
Chinita cara ´e potranca
Que a tu mamá como es tuerta
Le decís que soy la tranca.
****
Una vieja me dio un beso
Que me supo a cucaracha.
¡Qué vieja tan atrevida
Habiendo tanta muchacha!
****

¡Que paren las mulas! Gritaba Ana Rosa
¡Que paren las mulas en el cambiavía!
Y dice un borracho con voz misteriosa:
¡Las mulas no paren, no sea mentirosa!
¡No paren las mulas! Que siga el tranvía.

(Copla del antiguo Bogotá, de cuando existía el Tranvía tirado por mulas)

2. NOMBRES CURIOSOS

¿Qué tal las siguientes combinaciones de nombres y apellidos?

• Francisco Cepeda Hastamorir
• Marta Lucía Rosas Rojas
• Aquiles Pinto Flores (Nombre de un antiguo ministro nicaragüense)
• Celia Cuesta Bueno

• Pepe Machuca Rico

3. CHISTES Y CHASCARRILLOS

• En cierta ocasión la NASA hizo un concurso a nivel mundial para escoger a un valiente astronauta que se atreviera a ir en una nave espacial hasta el calurosísimo planeta Marte. Un mes después el jefe de la misión le preguntaba al encargado del concurso:

– ¿Cuántos han respondido a la convocatoria?
– Dos aspirantes, jefe. Un astronauta francés y un costeño venido de Colombia.
– ¿Y cuánto pide el francés?
– ¡Pide un millón de dólares por ir a Marte!
– ¿Y cuánto pide el costeño colombiano?
– ¡Pide tres millones de dólares!
– Bueno… hágalos pasar para la entrevista.

Después de entrevistar al francés, el jefe entrevistó al costeño, así:

– ¿Y usted por qué pide tres millones de dólares por la misión, si el francés pide tan solo uno?
– ¡Eche! Eso es fácil… ¡un millón pa´ ti; otro pa´ mi. ¡Y con el otro millón mandamos al francés!

• El niño al papá: ¡Papi, papi!.. ¿Por qué a ti te dicen “Tacaño”? ¡Cállate la boca y sigue nadando, que tenemos que llegar a Europa!
• Cierta noche iban dos vampiritos hambrientos por la séptima, frente al Parque Nacional; y los detuvo la Policía y los deslumbró con una potente linterna contra una pared. Les preguntaron lo siguiente:

– ¿Cómo se llama usted?
– ¡Van!
– ¿Van qué?
– ¡Piro!
– ¿Y usted cómo se llama?
– ¡Oto!
– ¿Oto qué…?
– ¡Oto Vampiro!

LOGOTIPO DE LAS OLIMPIADAS DE FILOSOFIA 2008 Viernes, Dic 5 2008 

logotipo-olimpiadas-de-filosofia-2008-primaria

LECHUZA VIEJA Y SABIA Viernes, Dic 5 2008 

 

Un día la Tía Maruja, lechuza más que sabia

Se sume en el profundo,  analítico pensar.

La vieja y gran doctora, versada en ciencias varias

Rebusca en su cerebro respuesta al preguntar…

 

¿Por qué existen las cosas? ¿Por qué los seres mueren?

¿Por qué  nacen los hombres? ¿Quién hizo el mundo al fin?

¿De dónde fue la causa del dios que todo lo hace?

¿Quién hizo a Dios tan grande? ¿Por qué nuestro existir?

 

La vieja busca en libros y mira en las alturas,

Estrellas siempre puras alumbran su razón.

Se rasca la cabeza y empieza nuevamente…

Si Dios hizo a la gente… ¿con qué motivación?

 

Y vuelven andanadas de mil y mil  preguntas

¿Si Dios no hizo a los seres, fue acaso el devenir?

¿La vida es resultado de añejas proteínas

Que un día de las estrellas cayeron al confín?

 

Y a cada fiel respuesta que intenta la doctora,

Profunda pensadora, en procura del saber…

Se encuentra mil preguntas, profundas inquietudes

Que brotan en aludes de incógnitas del ser.

 

Anota en su libreta sus varias conclusiones,

Consulta las razones de Kant y de Platón…

Pregunta a sus amigos diversas opiniones,

Compara y analiza con juicio y decisión.

 

¿Porqué te matas tanto? le dice Tía Cangreja,

Lechuza, más que vieja te pone ese pensar…

¿Y dime… ¿qué has sacado de tanta pensadera?

¿Ya hallaste la respuesta al misterio secular?

 

 

 

Quizás nunca lo halles, plumífera doctora…

Yo se que desde Grecia te has dado ese vivir…

Pensando y repensado mil cosas, sabedora

De todo cuanto  ignora la gente al existir.

 

Lo sé,  Misiá Cangreja, posible es que mi nave

No llegue nunca a un  puerto seguro en ancho mar.

Más eso no me importa, pues busca el que no sabe

¡Pregunto porque es sabio el magnífico asombrar!

 

Yo soy el pensamiento que busca las esencias,

Soy búsqueda y paciencia, febril curiosidad…

¡Yo soy el raciocinio que indaga en las alturas

El fuego que da luces entre la oscuridad!

 

La diosa de las artes, la ciencia y la hermosura

Que fuera amada en Grecia, Atenea la gentil…

Me dio puesto a su lado, pues soy la que procura

La luz de la sapiencia en la noche sin candil.

 

¡Soy la Filosofía!.. La puerta que conduce

Las almas a la ciencia con ánimo y pasión!

Por eso, Tía Cangreja, jamás dejo mi oficio…

Buscar las altas cumbres del ser y la razón.

 

Cangreja se despide admirada de la ciencia

De aquella ave estudiosa que estila su saber…

Entre los libros fuentes de límpida sapiencia

Que dan rumbo a la vida que busca hallar el ser.

 

Nabonazar Cogollo Ayala

Octubre 19 de 2008

LA CARTA DE WITTGENSTEIN Jueves, Dic 4 2008 

Por: Nabonazar Cogollo Ayala 

Cierto día por la mañana de la semana inmediatamente anterior llegó a la recepción del colegio un hombre bastante extraño, que tenía cara como de persona elevada, con cabellos bastante enmarañados, cara alargada y terminada en punta como un curioso triángulo o una plancha doméstica. Vestía un traje de paño inglés de corte anticuado, como de 1930, era larguirucho, con dedos secos y temblorosos y quien lo hubiera visto directamente a los ojos hubiera pensado… ¿De qué manicomio salió este personaje?  La chica de la recepción se sorprendió bastante ante la repentina llegada de este caballero de principios del siglo XX, que usaba una leontina o cadenita de oro terminada en un enorme reloj de oro de bolsillo, como los que se fabricaban hasta hace unas décadas en Suiza.  Luego de entrar, sin saludar y mirar hacia un lado y otro, analizando con frío detenimiento de matemático los arcos de la entrada del edificio de la sede administrativa, se limitó a decir…

 

          Guten Morgen, eh, excuseme… Good morning… I am, I am… Eh, no, discúlpeme, aquí hablar castellano. No, yo ser, yo ser… Buenos días Miss, yo ser Ludwig Josef Johann Wittgenstein, el doctor Wittgenstein… Ich heisse Herr Wittgenstein…

 

La chica de la recepción no podía aguantar la risa ante este trabalenguas en varias lenguas y en ninguna. Y tapándose discretamente la boca, le dijo…

 

          ¡Mire señor! Es que no le entiendo nada… ¿Cómo es que se llama usted?

          Mí ser Ludwig Wittgenstein, Wittgenstein… ¿Usted entender mi?

          Bit… ¿Qué?

          ¡Wittgenstein! ¡Wittgenstein!

          ¡Berriensén!

          Bueno, no importar… Ese ser mi apellido, my last name. Mirad… Yo venir a Kolumbien, a esta ciudad to dejar esta carta, this letter, ehh, esta… a los alumnos del Philosophy for Young Project, Proyecto de Filosofía para Jóvenes, creo así decirse correctamente en vuestra lengua, ehh, Frau?

 

La pobre chica de la recepción se veía a gatas para entender aquel menudo enredo elaborado en tres lenguas, castellano mal hablado, inglés y algo de alemán…  

 

          ¿Usted es entonces un gringo?

          ¡No! Mí no green go; ¡No green go! ¡No amerikaner!  Ich heisse Österreicher

          ¿Qué qué? No, ahora sí que está peor… ¡No le entiendo un rábano, señor! Hábleme en cristiano porque si no… ¿Cómo le entiendo?

          Okay, okay… ¡No importar! No importar in absolut! Mí dejar esta letter a, a… Cómo llamarse este señor?? Ah, ya, mí dejar esta letter to Nabonazarien Kogolls. Él dirigir en este Gimnasium el Philosophy for Young Project, please, please, you should give it to him!! God bless you, bye…

 

Y dejando a la pobre muchacha más enredada que antes, se limitó a dar media vuelta y luego de dejar una carta sellada encima del mostrador, marcharse por donde vino.  La chica tomó aquel sobre, en el que se veía labrado en alto relieve en una esquina el escudo familiar de los Wittgenstein, una de las familias austriacas más acaudaladas, de origen judío. Y luego de curiosearlo se limitó a entregarlo a Don Arturo, quien rápidamente lo abrió, solo que no pudo acceder al mensaje porque la carta estaba escrita en un inglés de principios del siglo XX, con una que otra frase en latín y de vez en cuando un germanismo. Para traducirlo me pidieron el favor y debí echar mano de mi precario inglés británico, lo que me llevó más de una semana de trabajo, precisamente durante la semana desescolarizada. El resultado final fue el siguiente:

 

Londres (Inglaterra), junio de 1929.

 

Apreciados jóvenes del Proyecto de Filosofía para Jóvenes, salud.

 

Quería saludarlos, presentarles un honroso saludo en el nombre mío y de mi familia, la noble estirpe austriaca  de los Wittgenstein. Yo nací en la ciudad de Viena, capital del Imperio Austro – Húngaro el 26 de abril de 1889, cuando gobernaba Francisco José I de la Casa Real de los Habsburgo junto con su esposa la emperatriz Elizabeth de Baviera, más conocida popularmente como Sissi. Mi padre, Karl Wittgenstein se había convertido al catolicismo a finales del siglo XIX, lo cual hizo como estrategia para evitar las persecuciones antisemitas y poder ejercer de manera más abierta y libre sus actividades como magnate del acero. Mis padres Karl y Lepoldine compraron una imponente mansión familiar  en una céntrica avenida vienesa, la Landstasse – Haupstrasse. Fui el octavo hijo entre varios hermanos, nuestros padres nos criaron con una disciplina rigurosa quizás excesiva que les impedía darnos demasiadas muestras de afecto. Nuestra casa fue el lugar donde se daban cita los más grandes intelectuales de la época en Viena, Austria –Hungría y Europa. Por los espaciosos y adornados salones del Palais Wittgenstein (Palacio Wittgenstein) transcurrieron las visitas continuas de Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis; Johannes Brahms, el más importante músico alemán del romanticismo después de Ludwig van Beethoven; Gustav Mahler, el más importante compositor austriaco del romanticismo musical, entre muchísimos otros.

 

Fui levantado en un ambiente intelectual de refinamiento y normas sociales muy estrictas, que me llevaron a rechazar todo aquello que fuera de baja estofa social y poco digno del encumbrado linaje de los  Wittgenstein. Atendiendo a la rígida exigencia de mi padre, estudié ingeniería industrial en la Technische – Hochschule de Berlín (Alemania), Facultad a la cual ingresé en 1906, apenas comenzando el siglo XX.  Durante mis estudios primarios en Viena alcancé a tener un año de compañero a un niño llamado Adolf Hitler, el futuro dictador alemán. A pesar de encaminar mis pasos hacia el estudio profundo de las matemáticas y la producción industrial, mis intereses más profundos parecían moverse hacia la especulación filosófica. A escondidas – y sin que mi padre lo notara- leí al filósofo alemán  Arturo Schopenhauer y posteriormente al filósofo – matemático también alemán Gottlob Frege, quien me marcaría para el resto de mi vida. En 1908 reencaminé mis pasos hacia la ciudad de Londres, Inglaterra. Mi idea al ir allá era estudiar la mecánica de los globos aerostáticos en la Universidad de Manchester, quizás la más avanzada de Europa en esos años en dicha materia.  Allí me mantuve en mis estudios hasta 1911. Estando en Manchester llegaría a mis manos un ejemplar del voluminoso libro Principia Mathematica que el filósofo y matemático inglés más importante del momento, Bertrand Russell,  hubiera publicado en 1903 con el ánimo de fundamentar en la lógica toda la matemática.  Esta obra absorbió todo mi interés y me propuse asistir a una de las clases de aquel genial autor, quien también trabajara en la universidad Trinity College. Cierta mañana muy temprano llegué en calidad de asistente a uno de los cursos de filosofía que impartía el doctor Bertrand Russell; él me miró con curiosidad… ¿Un ingeniero aerostático quiere aprender filosofía? Pareció preguntarse entonces el canoso y ceñudo pensador; pero sin oponerse a mi intención de asistir a sus clases, me dejó ir diariamente a ellas. Las temáticas eran en extremo difíciles, profundas y un poco extrañas. El doctor Russell se mostraba muy preocupado por hallar  una ciencia consistente, es decir, no contradictoria, que sirviera de fundamento estable y sólido a todo el edificio de la matemática y de la ciencia. Evidentemente no era la filosofía especulativa, aquella que se mataba la cabeza sobre las esencias de las cosas, la que iba a ocupar esa posición. Se trataría de una nueva ciencia, Russell proponía que fuera la lógica, la ciencia de las ciencias. Desde los Principia Mathematica ya lo había dicho con claridad, obra que yo había leído con avidez. Yo notaba que el doctor Russell me miraba con cierta ironía durante las clases y sentía que no me tomaba muy en serio, cuando lo refutaba fuertemente en el desarrollo de cada clase. Un día al terminar la clase me acerqué hasta él y le dije…

 

          Dígame una cosa, doctor Russell… ¿Cree usted que yo soy un estúpido?

 

Russell se asombró un poco ante esta repentina pregunta, pero se quitó las gafas, me miró a los ojos y me dijo…

 

          ¡Hagamos una cosa, ingeniero Wittgenstein! Escríbame un pequeño texto de filosofía sobre cualquier tema… ¡El que usted quiera! Y susténtelo lo mejor que usted pueda. Luego me lo trae, yo lo evalúo y ahí sí le puedo decir si usted es un estúpido o no… ¿Le parece?

          ¡Sí señor!…

 

Le dije esto último con rabia y apretando fuertemente las mandíbulas. Varios días después le llevé una profunda disertación filosófica sobre el lenguaje matemático: las proposiciones, las unidades lógicas en las que se puede interpretar la realidad del mundo y  la no contradicción. Russell, días más tarde me citó a su despacho y encima de su escritorio tenía mi breve ensayo, todo lleno de subrayones y anotaciones marginales…

 

          Ingeniero Wittgenstein –me dijo-, un hombre capaz de escribir semejantes razonamientos sobre la naturaleza matemática del lenguaje jamás podría ser considerado un estúpido, querido amigo. ¿Ha considerado usted la posibilidad de estudiar Filosofía de lleno? Lo invito a que continúe desarrollando estos interesantes planteamientos sobre la lógica del lenguaje cotidiano… El mundo podría agradecérselo…

          ¿Lo dice usted en serio, doctor Russell?

          Sí señor… Pocas veces hablo de manera que no sea seria, ingeniero. La Filosofía podría recibir un enorme impulso de parte suya si usted se decide a cambiar de énfasis en sus estudios.

 

A partir de ahí abandoné definitivamente la Ingeniería Aerostática y me fui a la Universidad de Cambridge a adelantar estudios de filosofía de la mano de Russell. Estalló en 1914 la I Guerra Mundial, yo regresé rápidamente a Austria –Hungría, mi patria, y me enrolé como soldado voluntario en el Ejército Imperial de su Majestad Francisco José. Entre los breves intermedios que me diera el fragor cruel de la guerra, escribí en unos cuadernos escolares unas notas y apuntes sobre filosofía del lenguaje, esa sería la base de mi futura gran obra el Tractatus Logico-Philosophicus, la que después de la guerra presenté en la universidad como tesis para optar al título de doctor en filosofía y que me fuera aprobada.  El Tractatus  es una obra breve, que no excede de las veinte mil palabras. Sus oraciones son sólidas, compactas y fuertemente condensadas. No es una obra para ser leída de un tirón: amerita leerla y releerla para poderla entender. Veamos algo de sus inicios:

 

El mundo es lo que es el caso, y lo que es el caso es la totalidad de los hechos y no de las cosas; pero además el mundo son los hechos en el espacio lógico. A su vez, un hecho es algo complejo que se compone de estados de cosas –  con el caso límite de un hecho que se compone de un solo estado de cosas -. Finalmente, los estados de cosas son también complejos aunque en distinto sentido, se componen de objetos. [1]

 

Venga y desmenuzamos esta cita lo mejor que yo pueda, para que ustedes puedan penetrar a fondo el real sentido de estas afirmaciones: ¿Qué es el mundo? Es el conjunto de todas nuestras percepciones sensoriales: lo que vemos, tocamos, palpamos y sentimos. Estrictamente hablando es lo-exterior, lo que-está-ahí, lo-dado en términos de vivencia externa. Ahora bien, si el mundo es eso… ¿De qué está constituido el mundo? De hechos, de una sucesión de realizaciones en el tiempo y el espacio. ¿Y qué son entonces los casos? El caso es una cierta distribución y organización de hechos en el mundo. El caso es un modo de ser (o de mostrarse) las cosas en el mundo tal y como lo percibimos. Y ¿qué es el espacio lógico? Es la instancia mental en la cual nuestros juicios racionales se dirigen hacia los hechos del mundo, para conocerlos. ¿Y cómo los conocemos? Mediante la aplicación de dichos juicios.

 

Miremos un ejemplo concreto: Imaginemos un estadio de fútbol (El Campín, por ejemplo, durante un partido  de muerte entre un equipo local y el River Plate  de Argentina); abarrotado de gente que pita, grita y canta, apoyando el combinado de fútbol local, en contra del equipo visitante que amenaza con aplastar las esperanzas de los nacionales. Ese estadio es un conjunto de hechos. Ese estadio sería, por tanto el mundo tal y como lo hemos definido anteriormente.  Algunos de esos hechos son: cada uno de los hinchas de uno y otro equipo, cada jugador y cada pase del esférico en la cancha. Ahora bien, una chica dándose un apasionado beso con su novio en la tribuna sería un caso. Un cierto modo de ser de los hechos en el mundo. Una viejita vendiendo agua fría para hidratación en la tribuna oriental mientras grita vivas a Santa Fe, sería otro caso. Un jugador argentino respondiendo desde la cancha con un gesto a la grosería de un hincha colombiano en la tribuna opuesta, sería otro caso. ¿Cómo conocemos lo anterior? Un cierto hincha de fútbol, desde una tribuna grita: ¡Este es el encuentro deportivo más apasionante de Colombia en los últimos 25 años! He aquí un juicio. El espacio lógico – mental del hincha le permite rápidamente evaluar los hechos y los casos que su mezcla producen, para lanzar un juicio verdadero y muy válido.  Para conocer entonces el mundo solo debes estar en él, saber identificar en él los hechos y casos. Y a partir de ellos, formular juicios descriptivos o evaluativos que te permitan tomar distancia y saberte posicionar en él. Esa es la primera parte de mi libro el Tractatus Logico-Philosophicus, que me proponía mostrarte de la manera más ilustrativa posible, con el ánimo que te animaras a leerlo y a trabajarlo para que entendieras mejor la realidad en la cual vives, jóvenes filósofos amigos míos.

 

Bueno, esta carta ya se extendió demasiado. En otra oportunidad les seguiré contando sobre mi Tractatus, ahora solamente me queda invitarlos para que lo lean y relean. Solamente así podrán entenderlo. Que Dios y la Virgen María los protejan y saludos de paso a todos sus compatriotas.

 

Siempre de ustedes:

 

 

Ludwig Josef Johann Wittgenstein

 

 

 

 

 

 

 


[1] WITTGENSTEIN, Ludwig. Tractatus Logico-Philosophicus. Ed. Tecnos. Madrid (España), 2002. Pág. 59

REFLEXIÓN SOBRE LOS 198 AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA Jueves, Dic 4 2008 

Un día de mercado hace 198 años, nuestra amada Colombia empezó a escribir una página decisiva de su historia: unos patriotas suscribieron un acta de independencia en la que decía que ya íbamos a tener un gobierno autónomo de la tutela de España. Aquel 20 de julio buscamos un nuevo rumbo para nuestra historia, se acariciaba la idea de la libertad que pronto se alcanzaría aunque sería más duro de lo que en principio se creyó… Queríamos como pueblo alcanzar la mayoría de edad, ser y llamarnos una nación independiente, reconocida por otras naciones libres del mundo.

 

Desde 1810 hemos buscado nuestra libertad, el derecho a ser nosotros mismos, a ser un país digno, a tener sueños como pueblo y a conquistar un lugar grande entre otras naciones grandes. A España la expulsó de nuestro territorio finalmente en 1819 un caraqueño a quien llamamos Padre de la Patria, nuestro Simón Bolívar. Colombia creció y maduró como país, aunque unas veces la falta de patriotismo de sus hijos o la falta de interés de algunos gobernantes descuidaron extensas regiones del territorio nacional. El resultado de esto fue que en 1903  una potencia extranjera nos arrebatara uno de nuestros departamentos, la preciosa garganta de Panamá. Entonces se lloró y se cantó amargamente el himno nacional, pero nada se podía hacer ante los barcos de guerra de los Estados Unidos. Nosotros los colombianos tendemos a idolatrar excesivamente lo extranjero: nos morimos por todo lo que sea norteamericano. Llamamos ignorante a la persona que no pronuncia los extranjerismos tomados del inglés con el acento propio de esa lengua, como sí lo hacen orgullosamente los españoles.  Le ponemos a nuestros hijos los nombres mas chistosos, con tal que sean o parezcan ser extranjeros: Usnavy (tomado de U.S. Navy, la armada norteamericana), Maritza (el nombre de un río en Bulgaria) o Anglesey (el nombre de una isla en Inglaterra). Colombia debe ser más ella misma y no imitar la cáscara exterior de otros países.

 

El historiador norteamericano David Bushnell dijo alguna vez de Colombia, que “Era una nación a pesar de sí misma”. La nación del vallenato, la cumbia, el joropo (que compartimos con Venezuela), el bambuco y el pasillo. La tierra del bocadillo veleño y la empanada, de la aguadepanela y la arepa de huevo… La tierra de las mujeres bonitas, los escritores y poetas. Tristemente también la tierra del narcotráfico que nos ha hecho célebres y nos ha crucificado ante el mundo. La tierra donde la gente es tan recursiva que no se deja morir de hambre. Por ahí dicen “un colombiano no se vara” y esto, a su modo, es positivo. Las autoridades del metro de Nueva York se alarmaron hace unos años cuando vieron que varias máquinas registradoras se les habían trabado. ¿Qué pasaba? Que en las máquinas, en lugar de la monedita de acceso que costaba 50 centavos de dólar, había una hermosa monedita dorada del mismo tamaño que decía: 20 pesos: República de Colombia y tenía por una cara la figura de Bolívar. Se recogieron 12 sacos de estas curiosas monedas colombianas. ¡La recursividad colombiana es conocida en el mundo entero, para bien y para mal!  

 

Cada 20 de julio recordaremos la gesta de los patriotas, de los padres de nuestra nacionalidad. Ello reafirmará nuestra autoestima como pueblo: nos sentiremos más grandes y más potencia que Ecuador o Nicaragua. La fiesta patria deberá hacernos entender que imitar lo ajeno nos aleja más de nosotros mismos. Santander sentó las bases de nuestras leyes y Bolívar, de nuestro sentimiento nacional como nación libre y soberana. Los señores de las FARC y el ELN tienen una idea de patria por la cual luchan y que los lleva a secuestrar personas; extraña forma de demostrar cómo gobernarían a Colombia en el caso que accedieran a la Casa de Nariño.  Una idea diferente de patria es válida, lo que no es válido es un método violento de lucha que la desvirtúa y cuestiona. Colombia es Colombia, nuestra patria grande, libre y bella, a pesar de lo malo que podamos tener. A pesar de los secuestros y torturas, de las masacres, las tomas de pueblos, la droga y los asesinatos. Es el país donde hemos nacido y por el cual estamos dispuestos a darlo todo, hasta la propia vida. Nuestros problemas los resolveremos como pueblo y unidos saldremos adelante, así mueran muchos compatriotas en el intento. Colombia un día será potencia y debemos creer en ello, porque como dice nuestro Himno Nacional

 

En surcos de dolores

El bien germina ya