La corte de los jueces reunida ya se encuentra

Integran magistrados jurídica sesión…

Escúchanse las voces de egregia presidenta

Que llama al orden pleno… ¡Sublime expectación!

 

-¡Silencio gente toda! ¡Silencio se les pide!

Hoy juntos juzgaremos la vida y su moral.

De aquellos individuos ¡Espero no lo olviden!

Que antaño se marcharon con su vivir fatal.

 

¡Ah gente mala esa que nunca más volvieron!

¡Pasaron muchos años, la tierra se olvidó!

No importan nuestras vidas… ¡Aquí los juzgaremos!

¡Con crítica implacable! ¡El juicio comenzó!

 

¿Por qué nunca llamaron? ¿Por qué jamás volvieron?

¿Por qué no brota el llanto? ¿Por qué no visitó?

¿Aquel trajo regalo? ¿Sus hijos sí vinieron?

¿La esposa de aquel otro cómo la conoció?

 

-¡Juanita se te quema la pasta en esa olla!

-¡No importa presidenta ¡Qué rico es enjuiciar!  

Y bien sigamos presto… ¿Conoces la tramoya

De vida enrevesada de aquella al estudiar?

 

¿Por qué nunca viniste? ¡Quizás no lo quisiste!  

¿Qué piensas de tu padre? ¿Por qué tú hablas así?

¡Escribes con donaire! ¡Refiéreme ese chiste!

¡Es dulce fontanela de morbo y frenesí!

 

¿Te sientes realizado? ¿Tu vida es grata y plena?

-¡Juanita ya está llena la fuente a reventar!

-¡No importa que rebose!… ¡Mejor es la verbena

Que ofrece el mentecato con su vivir sin par!    

 

¿Le mandas a tus padres dinero cada cuánto?

¿Por qué tu madre sufre? ¿Por qué tu hermano es…?

Prosiguen las preguntas con ritmo y arrebato

¡El morbo está en su clímax! ¡La corte está a sus pies!

 

El Gran Señor del cielo, el Dios que todo mira

Observa todo aquello sereno en su pensar.

¡Se juzgan las acciones! ¡Se goza y se delira

Mirando el mal ajeno sin ir a reparar…

 

ImageQue aquellos jueces todos no son modelo eterno

Del diario conducirse tampoco de moral.

¡Son seres como todos! Quizás andan enfermos

Juzgando a todo el mundo en alto pedestal.

 

¡Decido- Dice el alto Señor del universo-

Que todos sus decires se vuelvan contra sí.

Sus altas decisiones con ánimo perverso,

Se vean multiplicadas sobre ellos… ¡Quiero así!

 

Aquellos que obtuvieron sagradas confidencias

Y luego traicionaron, juzgando con horror.

Verán cómo el veneno de sus maledicencias

Se vierte en sus cabezas transidas de dolor.

 

Aquellas palabrejas lanzadas a los vientos

En contra del ausente que ignora tal decir.

Tornadas en desgracias, dolor y sufrimientos

Yo quiero se transmuten contra su porvenir.

 

¡Ese es el precio! –dijo- el Dios de los arcanos

De aquellos maldecidos que osaron injuriar. 

Las gentes que a su mesa llamaron sus hermanos

Y luego calumniaron con lengua sin parar.

 

¡Eso les pasa amigos a aquellos que se yerguen

En jueces implacables de nuestra humanidad!

El mórbido veneno que de su lengua expelen

Transmuta el Dios eterno en mal e iniquidad.

 

Nabonazar Cogollo Ayala

Mayo 16 de 2012

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