REFLEXIONES SOBRE JOSÉ MARÍA VARGAS VILA (Ensayo) Lunes, Ene 21 2013 

En ciertas ocasiones se necesita un gran valor para decir la verdad,

pero se necesita uno aún mayor para escribirla.

 

J.M. VARGASVILA – Ars Verba (1921)

Las nuevas generaciones poco y nada saben sobre este polémico, criticado y vapuleado escritor colombiano de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX. ¿Por qué razón? Porque la Iglesia Católica y los sectores más conservadores de nuestra sociedad se encargaron de arrojar sobre él y su obra el injusto manto del prejuicio, el rechazo y la negación más radical y absoluta. Como hasta 1991 la educación en colegios y escuelas colombianas, estuvo en manos del Clero, fue muy fácil para aquellos excluir el nombre de Vargas Vila de los manuales de historia de la literatura colombiana. ¿Por qué razón lo hicieron así? Porque Vargas Vila desarrolló en su obra un pensamiento radicalmente anticlerical, ateo, con tendencias misóginas (de odio a las mujeres) y agresivamente anticonservador y de paso antinorteamericano, que escandalizó a más de uno y le valió ser expulsado de Colombia, Venezuela y Estados Unidos, sucesivamente. ¿Quién fue José María Vargas Vila? Lo veremos a grosso modo porque el espacio no permite mayores extensiones y escribir sobre Vargas Vila y su obra exige  un tratamiento más amplio y profundo, dada la enmarañada complejidad del autor.

José María de la Concepción Apolinar Vargas Vila Bonilla nació en la ciudad de Bogotá, el 23 de junio de 1860, cuando nuestro país se llamaba Confederación Granadina[1]. Y Falleció en Barcelona, España, Provincia de Cataluña, el 23 de mayo de 1933, a la edad de 73 años[2], admirado y aclamado por varios países latinoamericanos (Argentina, México y Chile entre otros) y odiado y despreciado visceralmente por los sectores derechistas de su propio país. Fueron sus padres el general José María Vargas Vila y doña Elvira Bonilla Matiz. A los 4 años de edad el pequeño José María perdió a su padre y quedó al cargo de su progenitora, lo que lo convirtió en un niño callado y retraído, a lo cual se sumaba el hecho de ser debilucho, enclenque y enfermizo. ¿Cuál pudo ser la razón de su retraimiento? Según refieren algunos biógrafos, doña Elvira Bonilla se entretenía vistiendo al chico cada tarde, al llegar este de la escuela, con ropas femeninas y luego hacía que lo vieran sus compañeros de clase[3], para risa y deleite de aquella. ¡Qué tipo de patología psicológica tendría esta señora para que hiciera tal cosa con el cuarto de sus cinco hijos! Una vez muerto el padre ¿De qué vivían la madre y los cinco hijos del matrimonio? De una modesta pensión militar de viudez que escasamente si alcanzaba para socorrer la comida y el alquiler de la vieja casona en el barrio La Candelaria, de Bogotá. Su niñez y adolescencia fueron de privaciones y necesidades. Bueno, no más biografía. Hablemos un poco ahora de aquello que más irritó a sus muchos enemigos… ¡Su forma de escribir y su pensamiento, escandaloso para muchos!  Fundamentalmente fue un novelista, aunque sus detractores dicen que más bien fue un panfletista o un libelista… Es decir, un escritor de textos sensacionalistas e inmorales, sin mayor valor ni de forma ni de contenido. El libro que le valió ser excomulgado fulminantemente por la Iglesia Católica fue su controvertida novela Ibis, publicada en Roma (Italia) en 1901. ¿Qué es una ibis? Es un ave zancuda de los pantanos. Veamos unas breves citas ilustrativas tomadas de dicha obra.

Algunas de sus ideas sobre las mujeres…

En una mujer el pasado es triste o necio; el porvenir olvido y muerte. ¿Para qué evocarlos? ¿Qué hacen esos fantasmas al pie del lecho en que se viola el presente?

No los evoques. Goza tu placer.

La vida es corta y el placer es raro. ¡Apresúrate a los goces de la vida!

Seduce a esa mujer: viola su cuerpo, no su historia.

Aspira el perfume del lirio ¿Qué te importa el fango en que naciera?[4]

 

¿A qué se debía el radical desprecio de Vargas Vila hacia las mujeres? Es probable que la primera razón radicara en los malos tratos a que lo sometió su propia madre en su niñez. Continuemos.

En la misma obra recomienda el asesinato de la mujer amada y en su defecto, el suicidio, veamos…

¿Qué hay entre el porvenir y tú? Esa mujer: suprímela.

¿Qué hay entre la ventura y tú? Esa mujer: elimínala.

Eres un ciego y ella es tu nube: arráncala.

Mátala, mátala. Ese es tu deber.

Acosa la víbora. Mata el crótalo ponzoñoso.

Mátala.

Y, si toda la dignidad ha muerto en ti, si nada queda del hombre, si tu alma es un desierto, si eres un infame y no tienes valor para matarte, entonces: Mátate.

Mátala o mátate: He ahí el dilema[5].

¿Por qué despreciaba Vargas Vila el amor? Probablemente porque su figura debilucha y poco agraciada no le permitiera conocer el amor en sus años mozos. Alguna vez siendo muy joven fue objeto de una cruel burla por parte de cierta bella dama de la sociedad ibaguereña, quien lo hizo quedar en ridículo dándole bofetadas en público durante una fiesta, por toda respuesta ante su apasionada declaración de amor[6]. Otros autores refieren que la joven le dio a entender burlonamente el ofensivo apodo con el que los compañeros de estudio de Vargas Vila lo llamaban, a saber “el zancudo”. El caso fue que el joven José María huyó entonces avergonzado hacia la capital y abandonó su puesto de profesor particular en Ibagué. ¿Esto acaso ameritaba tal comportamiento? En 1880 sí, la sociedad colombiana de la época era mojigata, acartonada y reaccionariamente clerical. El futuro escritor jamás olvidaría este cruel desplante y ello se tradujo en un odio visceral hacia las mujeres que lo acompañaría por el resto de la vida.

La lectura de la novela Ibis fue radicalmente prohibida, junto con otros libros de Vargas Vila en Colombia y otros países de América, porque dio como resultado varios suicidios pasionales. En Ciudad de Panamá (cuando esta aún era parte de Colombia), dos agentes de policía aparecieron muertos por suicidio. En una nota explicativa decían que si querían saber las razones de nuestro suicidio, búsquense en la página 229 de Ibis, de Vargas Vila[7].

En su novela La ubre de la loba, enfila baterías verbales contra la Iglesia Católica  a la cual sindica de ser una entidad embustera, fanática y alienadora del libre pensamiento. Veamos unas breves citas.

…Eran monjas catequistas dadas a la enseñanza,

Mezclando el fanatismo más absurdo, a una pedagogía rudimentaria y bárbara;

Eran, unos de los mil tentáculos, que Roma tiende sobre las ciudades y los campos de América, para apoderarse de las almas y aumentar sus inmensos rebaños de creyentes;

Enviadas para catequizar salvajes en las montañas, ellas se quedan siempre en las ciudades, salvajizando niños con la lenta infiltración del virus religioso. [8]

Este rabioso anticlericalismo le valió ser proscrito para siempre de las aulas y los manuales de historia y la literatura tanto en Colombia como en otras naciones del continente americano. Pero el libro que le valió ser expulsado de los Estados Unidos en el año 1903, fue el titulado Ante los bárbaros: Los Estados Unidos y la guerra. El yanqui: he ahí el enemigo, el cual publicó por entregas semanales, en una revista que él había fundado en Nueva York, llamada Némesis. En dicha obra fustigaba violentamente al gobierno de Teodoro Roosevelt  por su política imperialista en América Latina y por haberse adueñado del canal de Panamá, instigando para ello el desmembramiento del mapa de Colombia, el mismo año de 1903.  Pero se hace preciso introducir antes de la cita, unas rápidas explicaciones del contexto histórico de la época, para que se entienda de qué hablaba Vargas Vila y contra qué reaccionaba. El gobierno de Teodoro Roosevelt  en los Estados Unidos, de 1901 a 1909,  se caracterizó por una agresiva política exterior hacia la América Latina, traducida en invasiones, intervencionismo, robo y pillaje, abiertos y descarados, la verdad sea dicha. Los historiadores han dado en llamarla “la política del gran garrote” (Big stick policy), la cual se había iniciado en EEUU con el presidente Mac Kinley, quien en 1898 se apoderó de las islas Hawái en el océano Pacífico. La armada norteamericana hizo intervenciones militares en Colombia (1865) “defendiendo los intereses de ciudadanos de los EEUU en el área”, porque EEUU ambicionaba crear el canal interoceánico y adueñarse de él, lo que finalmente logró. Lo que resulta inconcebible es que el propio presidente colombiano de la época, el  escritor y poeta José Manuel Marroquín solicitó de Washington la intervención armada en el istmo, con nefastos resultados a la larga[9]. Los yanquis intervinieron también en República Dominicana de 1916 a 1924 de cuyo gobierno se apoderó, con las siguientes razones: “El propósito de los Estados Unidos al instalar su administración provisional, fue liberar al país de sus deudas, establecer la hacienda sobre una base duradera, difundir la educación, mejorar las comunicaciones y contribuir al progreso económico del país[10]”. Intervino en la isla de Cuba de 1906 a 1909, porque el gobierno de la Casa Blanca ambicionaba que Cuba fuera parte de la unión americana, lo cual no pudo lograr. EEUU había derrotado estrepitosamente a España en la guerra hispano-americana de  1898, por lo cual le arrebató las Filipinas en Asia y la isla de Puerto Rico en América, logrando gracias a la polémica Enmienda Platt (en la constitución cubana), el derecho discrecional de intervenir en Cuba cuando a bien lo tuviera. EEUU intervino militarmente también en Haití, de 1915 a 1934, llegando a apoderarse de las aduanas de la empobrecida nación caribeña afrodescendiente, con la excusa de la deuda externa. Eso sin mencionar que también apoyó procesos intervencionistas en Nicaragua, México y Honduras liderados por el filibustero norteamericano William Walker, etc.

Era apenas obvio entonces que el resentimiento de las débiles y empobrecidas naciones latinoamericanas surgiera con toda su rabia e impotencia, ante el odioso invasor yanqui. ¿Cómo justificaba el gobierno de la Casa Blanca todas estas censurables intromisiones? Con un exabrupto del pensamiento humano que hoy por hoy avergüenza a los historiadores norteamericanos el tener que reseñarlo: La doctrina del destino manifiesto (Manifest Destiny). Según esta teoría  EEUU tendría el derecho inapelable de expandirse allende sus propias fronteras, porque la Divina Providencia así se los habría señalado como destino irrecusable, a la luz del Evangelio. El periodista norteamericano John O´Sullivan lo enunciaba explícitamente así en 1845:

El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino…[11]

¿Cómo reaccionó entonces Vargas Vila, quien se sentía legítimo portavoz y defensor de la América Latina? Con la obra Ante los Bárbaros: Los Estados Unidos y la guerra. El yanqui: he ahí el enemigo. Una violenta diatriba que denunciaba estos hechos y tropelías,  con las que se cambiaba sensiblemente el mapa geopolítico en el mar Caribe y en el océano Pacífico, a favor del gobierno de Washington. Miremos unos breves apartes:

Denuncia el silencio cómplice de Europa ante el pillaje norteamericano en América Latina…

¿Quién dirá a la Europa en fuego, los dolores y la agonía de la América latina, asaltada y violada por un tropel de bárbaros no menos codiciosos, ni menos crueles, que aquellos, que a la voz implacable del Destino, salieron de los silencios de la Selva Negra, con el designio de pillar y degollar el mundo?

¿Quién contará a la civilización Latina, amenazada de morir en Europa, el calvario de la Raza Latina, pronta a desaparecer en América?

También allí la Odisea de la barbarie, avanza amenazadoramente…[12]

 

Denuncia la intervención de EEUU en cada nación latinoamericana y la pseudojustificación de la Doctrina del Destino Manifiesto…

 

Ante la llamada teoría imperialista,

Que no es otra cosa que la doctrina del pillaje, del robo y la conquista;

Ante el Walkerismo oficial, o sea el filibusterismo yanqui, proclamado y, aplicado al Asia y, a la América, en presencia del mundo sometido;

Ante esa ola de fuego y sangre, arrojada sobre los filipinos, para ahogar su derecho a tener patria, su sagrada aspiración a ser libres;

Ante la conquista simulada de Cuba, ante esta anexión solapada y cobarde;

Ante el robo de Panamá, piratería insolente y falaz;

Ante la ocupación de Santo Domingo, página de rapacidad sin precedentes;

Ante la actitud de los papeles periódicos yanquis, tan despectivos, tan ignorantes, tan agresivos para nosotros

(…)

Ante las hordas del norte que se aprestan a avanzar sobre nosotros, demos el grito de: ¡Alerta![13]

 

Las contra reacciones no se hicieron esperar y en Nueva York un grupo de ciudadanos norteamericanos declararon a Vargas Vila “persona no grata” en 1903[14]. Vargas Vila abandonó EEUU y viajó entonces a Paris desde donde continuó publicando la revista Némesis. En el año 1917 publicó en Barcelona (España) el libro Ante los bárbaros…, en versión completa, con aditamentos y algunas correcciones.  Y mientras tanto… ¿Cuál era la reacción del público lector en América Latina? Vargas Vila era aclamado hasta el delirio en España, Colombia, Argentina, México, Cuba, Chile y Venezuela entre otras naciones. Sus libros a pesar de estar prohibidos en varios de estos países, circulaban y se vendían entre la gente del común como pan caliente. Su autor llegó a amasar una considerable fortuna por cuenta de las regalías literarias de sus múltiples libros y artículos de prensa.  ¿Y qué se decía en Colombia de él? En términos generales que era un resentido, un ateo impenitente y un escritor de cuarta o quinta categoría, más panfletario y libelista que verdaderamente escritor. Miremos unos cuantos ejemplos al respecto. El padre Jesús María Ruano –reconocida autoridad de las letras y la literatura en la Colombia de la primera mitad del siglo XX-, no solamente lo excluyó de su Resumen Histórico – crítico de la Literatura Colombiana, publicado en Bogotá por primera vez en 1924. No solo lo excluyó, sino que además lo insultó llamándolo apátrida, parvihombre e infrahombre…[15]. En su afamado libro Lecciones de literatura preceptiva, publicado en Bogotá en 1942, se refiere a Vargas Vila solo de pasada, para incluirlo en el grupo de los escritores ultrarrealistas o naturalistas, junto a europeos como Emile Zolá, Honorato de Balzac, Gustave Flaubert y Guy de Maupassant, entre otros.  Dice el padre Ruano…

Basta lo dicho para que los que comienzan la carrera de las letras abominen para siempre de escuela tan inmoral y antiestética, y crean rebajar su dignidad humana leyendo libros como los de Zolá… (…) y por supuesto del antipatriota Vargas Vila… vienen a reducirse al materialismo, por más que en teoría no lo admitan sus autores. [16]

José María Vargas Vila (1860 – 1933). Polémico escritor colombiano del liberalismo radical.

Para fortuna del padre Ruano, esto lo dijo cuando ya Vargas Vila había muerto, porque de otra forma una demoledora respuesta no se hubiera hecho esperar. El también sacerdote jesuita, José A. Padre Núñez Segura, lo excluyó igualmente de su  obra Literatura colombiana: sinopsis y comentarios de autores representativos, publicada en Bogotá en 1956. Se le niega su importancia también en el ámbito político colombiano. Por ejemplo, en su Antología del pensamiento político colombiano, publicada en dos volúmenes en Bogotá en 1970, el autor colombiano Jaime Jaramillo Uribe lo excluyó como si jamás hubiera existido. (!) Estos son solo unos cuantos ejemplos.

Centenario del natalicio de Vargas Vila y Ley de Honores

Llegó el año 1966 y a pesar del férreo cerco de silencio generalizado que se había levantado alrededor de Vargas Vila, su vida, pensamiento y obra; en el Congreso de la República se aprobó una Ley de honores a la memoria de Vargas Vila: Ley 59 del 5 de noviembre de 1966. Cuyos artículos iniciales decían lo siguiente: Art. 1° El Congreso de Colombia, a nombre de la nación, rinde testimonio de admiración al notable escritor y paladín de las libertades públicas JOSÉ MARÍA VARGAS VILA. Art. 2° El Ministerio de Relaciones Exteriores hará las gestiones conducentes para la repatriación de los restos de José María Vargas Vila, los cuales reposan en la ciudad de Barcelona, en España (…)[17]”.

¿Fueron repatriados los restos de José María Vargas Vila a su natal Bogotá? Sí señor, pero se necesitó que pasaran 15 años desde la expedición de la Ley de Honores y 150 años desde el nacimiento del escritor. Tampoco los repatrió el gobierno de Colombia, sino el personal interés y admiración del poeta antioqueño Jorge Valencia Jaramillo, quien sufragó motu proprio todos los gastos. El 24 de mayo de 1981 llegaron a Bogotá los restos provenientes del cementerio barcelonés de Las Corts, los cuales  fueron inhumados en el Cementerio Central, en el Panteón Masónico, porque dicha comunidad aseguró que el poeta y escritor era masón[18].

Conclusiones:

Vargas Vila fue un rebelde consumado, que usó el prodigioso arsenal de su pluma literaria para atacar de manera despiadada a todo aquel que encarnó, en el momento histórico que le tocó vivir, la tiranía, la usurpación, la invasión el robo, la violación y el saqueo. Atacó con saña todo lo que significó la antítesis del liberalismo radical que él profesó como obsesivo ideal político. La emprendió sin tasa ni medida contra el presidente Rafael Núñez (el autor de la letra de nuestro Himno Nacional, 1887), de quien se refirió así… “(El Partido Nacional o Regenerador) tiene su personificación siniestra en un solo hombre: Rafael Núñez. (…) Como inteligencia, tiene pocos rivales, como perverso no tiene ninguno. La mitología cristiana no ha creado más que una figura semejante a él: Luzbel”[19].  La emprendió sin tasa ni medida igualmente contra la Iglesia Católica, contra Teodoro Roosevelt y EEUU y su odiada política del Gran Garrote, contra el Partido Conservador Colombiano, en fin. Contra todo lo que a su juicio encarnara limitación de las libertades, dogmatismo, imposición, sometimiento o exigencia de dominación o vasallaje.

Última foto de JOSÉ MARÍA VARGAS VILA

Última fotografía de José María Vargas Vila, tomada en diciembre de 1932, en Barcelona (España), dedicada a su sobrina Lulú Vargas Vila de Lee.

Se convirtió quizás por ello, en el autor preferido de las multitudes, que lo aclamaban y compraban, – a escondidas de las autoridades- , sus novelas, editadas muchas veces en versiones populares callejeras. Muchos estudiantes y escolares fueron sorprendidos por sus maestros clérigos, leyendo las novelas prohibidas de Vargas Vila, por lo cual fueron fuertemente reprendidos y posteriormente expulsados de sus colegios, casi sin fórmula de juicio… ¡Leerlo era un sacrilegio!  Vargas Vila abusó muchas veces de los adjetivos y algunos sustantivos los escribía en mayúsculas, para darle fuerza a su pensamiento y expresión; otras frases contundentes las ponía en negrilla. ¡No creía en las leyes de la gramática! La mayor parte de sus novelas son autobiográficas y alterna en ellas el yo de la primera persona con las personas gramaticales de sus personajes literarios.

¿Qué tanto escribió? No se sabe aún con certeza. Se estima que fueron más de 100 volúmenes, entre los que se cuentan: Pasionarias: álbum para mi madre muerta (1887), Aura o las violetas (1887), Emma (1888), Los providenciales, Ante los bárbaros, (1902) Lo irreparable (1889), Flor de fango (1895), Ibis (1901), Copos de espuma (1902), Los divinos y los humanos (1904), Laureles rojos (1904), Los césares de la decadencia (1907), El camino del triunfo (1909), En las zarzas del Horeb (1913), La muerte del cóndor (1914), Verbo de admonición y de combate (1914), Los discípulos de Emaüs (1917), Rubén Darío (1917), Némesis (1923, La cuestión religiosa en México (1926), Los soviets (1926), El joyel mirobolante (1937), José Martí: apóstol libertador (1938), etc.

Las Obras Completas de Vargas Vila, en las que se incluyan sus numerosos artículos de prensa y revistas, sus novelas y cartas personales, aún no se han editado, es más, creo que ni siquiera se ha compilado del todo, aunque en Argentina y España se han hecho intentos, al menos abarcadores de sus más reconocidas obras literarias. En vida  su editor español, el barcelonés Ramón Sopena intentó una primera compilación de sus Obras Completas, pero se ignora en qué lugar del mundo reposan actualmente y si fueron editadas o no. ¿En México? ¿En Cuba? No se sabe. En su testamento, dictado en Barcelona el día 5 de febrero de 1930, nombró “albaceas testamentarios” al escritor cubano Ramón Palacio Viso y a su abogado, don Claudio García G. Carballar, para que se hicieran cargo de sus bienes materiales. Y en el mismo documento declaró heredero universal suyo al referido Palacio Viso[20].

FOTO DE LOS RESTOS DE VARGAS VILA

Honores a los restos de José María Vargas Vila, al momento de ser repatriados a Colombia en 1981.

Ciertamente las Obras Completas de Vargas Vila no están en Colombia porque fue su voluntad testamentaria que sus obras no fueran conservadas en su patria natal. Aunque se ha especulado que probablemente sí y que habrían sido traídas por algún cubano, probable descendiente de Ramón Palacio Viso, pero estas no son más que especulaciones en torno a la figura ya legendaria de Vargas Vila.  Actualmente hay en Bogotá un colegio distrital que lleva su nombre, en la localidad de Ciudad Bolívar. ¿Cómo fue inhumado el vilipendiado escritor bogotano? Pidió ser enterrado en la pura tierra de la cual un día vino, desnudo, solamente protegido por un féretro de pino y que pusieran sobre su corazón, el retrato de la madre y entre las manos una pluma. Pidió que encima de su tumba, por todo epitafio solo escribieran VARGAS VILA. Así fue enterrado en Barcelona en 1933 y así mismo volvió a serlo, en Bogotá en 1981, según lo atestigua el poeta Jorge Valencia Jaramillo.

Y así llegamos al final de este periplo en el que se intentaba responder una pregunta: ¿Quién fue José María Vargas Vila? ¿Se respondió adecuadamente tal interrogante metodológico? El amable lector lo juzgará. Este ensayo divulgativo no pretende agotar un tema tan amplio como complejo y antes bien es solo una invitación a las futuras generaciones para asumir el tema y completar en él lo incompleto e irresuelto que pueda haber, que ciertamente es mucho.

nacoayala@gmail.com

Madrid (Cundinamarca), enero 20 de 2013

Bibliografía

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DEAS, Malcom. Vargas Vila: Sufragio – Selección – Epitafio. Eds. Banco Popular. Bogotá (Colombia), 1984

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GUTIÉRREZ, Francisco. José María Vargas Vila: entre el fango y las violetas. En: Vida y obra de colombianos célebres. Ed. Forja. Bogotá (Colombia), 1985

JARAMILLO URIBE, Jaime. Antología del pensamiento político colombiano. Ed. Banco de la República, Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá (Colombia), 1970. Dos volúmenes

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VALENCIA JARAMILLO, Jorge. Vargas Vila no descansa en paz. Artículo publicado en: EL ESPECTADOR, 24 de julio de 2010. Sección Cultura

VARGAS VILA, José María. Ante los bárbaros: Los Estados Unidos y la guerra. El yanqui: he ahí el enemigo. Ed. La Oveja Negra. Bogotá (Colombia), 1985

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VIVERO, León de; CÁRDENAS, Carlos Alberto; GARCÍA PONS, César; RIVAS ACOSTA, Santiago, MARSHALL, George F. y PIESCHACÓN, José María. 20.000 biografías breves: Diccionario biográfico universal. Ed. Libros de América Inc. Hanover (USA), 1950. (ca.)


[1] Cf. ESCOBAR URIBE, Arturo. El divino Vargas Vila: Ensayo biográfico. Ed. Gráfica Venus. Bogotá (Colombia), 1968. Vol. I. Pág. 12 y ss.

[2] Los datos de estas fechas, aportados en la Wikipedia, son erróneos. Me he apoyado en su más juicioso biógrafo. Arturo Escobar Uribe, quien reproduce el acta de bautismo y el testamento del biografiado, en la obra antes citada.

[3] Cf. GUTIÉRREZ, Francisco. José María Vargas Vila: entre el fango y las violetas. En: Vida y obra de colombianos célebres. Ed. Forja. Bogotá (Colombia), 1985. Pág. 100

[4] VARGAS VILA, José María. Ibis. Ed. Bouret. Paris (Francia), 1947. Pág. 229

[5] Ibídem

[6] Cf. GUTIÉRREZ. Pág. 103

[7] Cf. ESCOBAR URIBE. Pág. 279

[8] VARGAS VILA, José María. La ubre de la loba. Ed. Medina Henos. S.A. México, 1970. Pág. 31

[9] Cf. Cnel. PLAZAS OLARTE, Guillermo. La separación de Panamá desde el punto de vista militar. Ed. ABC. Bogotá (Colombia), 1987. Págs. 64 y 65

[10] PATTEE, Ricardo. La República Dominicana. Ed. Cultura Hispánica. Madrid (España), 1967. Pág. 180

[11] O´SULLIVAN, John. Diego. Artículo de prensa publicado en la revista: Democratic  Review. New York (USA), 1845

[12] VARGAS VILA, José María. Ante los bárbaros: Los Estados Unidos y la guerra. El yanqui: he ahí el enemigo. Ed. La Oveja Negra. Bogotá (Colombia), 1985. Pág. 12

[13] Op. Cit. Págs. 31 y 32

[14] Cf. DEAS, Malcom. Vargas Vila: Sufragio – Selección – Epitafio. Eds. Banco Popular. Bogotá (Colombia), 1984. Pág. 14

[15] Cf. ESCOBAR. Pág. 26

[16] RUANO, José María (Pbro.). Lecciones de literatura preceptiva. Ed. Librería Voluntad S.S. Bogotá (Colombia), 1942. Pág. 61

[17] Cf. ESCOBAR. Pág. 330

[18] Cf. VALENCIA JARAMILLO, Jorge. Vargas Vila no descansa en paz. Artículo publicado en: EL ESPECTADOR, 24 de julio de 2010. Sección Cultura.

[19] VARGAS VILA, José María. De la historia (1886). Publicado en: DEAS, Malcom. Op. Cit. Pág. 53

[20] Cf. ESCOBAR. Págs. 327 y 328.

REFLEXIÓN SOBRE LA ACTUAL GENERACIÓN DE NIÑOS Y JÓVENES Martes, Ene 8 2013 

Mi niño no es grosero mi mal educado... ¡Es que hay que saberlo entender!

Mi niño no es grosero mi mal educado… ¡Es que hay que saberlo entender!

Los niños y jóvenes actuales tienden a no saludar, a no pedir el favor y a no dar las gracias. Tienden a regirse por el supremo imperativo del “me gusta, no me gusta”… (Salvando las honrosas excepciones, porque las hay y muchas, sin llegar por ello a constituirse en la regla).

Los padres de esta generación suelen temerles a sus hijos y a plegarse sumisamente ante sus deseos, muchas veces tiránicos y hasta crueles… ¡Mi papá no sabe hacer tal o cual cosa en el PC…ja, ja, ja, tan torpe!  ¡Él viene de la edad de piedra, pobre cucho! Pero esos mismos padres, esclavizados y tiranizados por un amor mal entendido, le exigen al resto de la humanidad que se comporte de igual o similar manera ante sus amados, tiernos e inofensivos retoños. ¡La esclavitud busca perpetuarse cíclicamente!

Esos padres exigen que la sociedad les tolere a sus hijos los actos de rebeldía, las rabietas, los desmanes y hasta la grosería disfrazada de  ternuras e inocencias… Veamos unas cuantas perlas… ¡Es que mi niño es así! ¡Él dice malas palabras pero no es malo, entiéndanlo! Que haya ahogado al gato a propósito en la bañera no significa que sea un niño cruel… ¡Él hace esas cosas pero es un chico lindo!

Que se desternille de la risa ante usted no es que se le esté burlando en la cara… ¡No! Es que es muy risueño y su enorme nariz le da mucha risa. Que se lleve algo del supermercado no significa que sea un ladrón, para nada. Eso solo indica que es un chico recursivo que toma lo que quiere, cuando quiere y ya, sin complicaciones.

Que juegue con la comida y muestre lo que tiene en la boca, no indica que sea un grosero mal educado. No, es solo que le divierte mucho tirarle al vecino los fideos y los fríjoles a manera de catapulta. ¡Entiéndanlo! Es re divertido hacer eso… ¡Uno siempre quiso hacerlo! ¿O no?

Que emplee un lenguaje lleno de sexo y se señale sus genitales ante las niñas no lo hace un chico morboso… ¡No, cómo se le ocurre! ¡Es que es súper amoroso y es su manera de decirles que las ama!

Y el repertorio de casos estrafalarios y justificaciones sui generis para cada uno es ampliamente extenso. No faltará quien diga… ¡Tan exagerado! ¡Quién ha dicho que nuestros muchachos de ahora son así! ¡Tampoco!

¿Intentamos acaso tapar el sol con las manos? Ojalá lleguen a ser más los muchachos educados, justos, tiernos y moderados que tanto padres como educadores echamos de menos en nuestras casas y aulas, respectivamente. Aquellos muchachos que decían lo que tenían que decir, pero con moderación, respeto y compostura.

¡Respeto! Ah palabrita venida a menos ésta en los últimos 30 años…

Hoy en día los más de nuestros jóvenes la asocian con servilismo, chochez, cosas de viejos, de cuchos, con cosas de fósiles y de cavernas prehistóricas… ¡Pensamientos y conductas ya pasadas que deben ser superadas en la época del Ipad, la tableta y el internet ilimitado!

¿Exageraciones? ¿Estoy equivocado? 20 años de experiencias docentes en aulas de colegios de distintos estratos, me han llevado a elaborar las conclusiones que sirven de base a estas reflexiones. Ojalá Dios quiera que yo esté equivocado porque el panorama futuro en 20, 30 y más años, es desalentador. ¿Qué irán a ver nuestros hijos y nietos? No amaneceremos para verlo porque para entonces seremos el polvo fósil que desde ya nos ha pronosticado esta generación. Solo espero que la ética humanizadora, el respeto y los valores de familia no se desdibujen del todo en el maremágnum ensordecedor y avasallante, de la tecnocracia extranjerizante que se nos avecina a galope tendido día tras día.

Dios quiera que así sea.

NABONAZAR COGOLLO AYALA

Madrid (Cundinamarca), enero 7 de 2013